Cómo comprobar los muelles de suspensión del coche

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La cuestión de cómo comprobar un muelle suele interesar a los propietarios de vehículos solo cuando el coche se «hunde» incluso con poca carga. Sin embargo, el diagnóstico del estado de los muelles debe realizarse ante los primeros síntomas de desgaste. La comprobación más sencilla se puede hacer en el garaje de casa, utilizando una cinta métrica común y una inspección visual. No es necesario desmontar la suspensión para un diagnóstico inicial.

Cómo comprobar los muelles de suspensión del coche

Síntomas de avería en los muelles de suspensión

Los siguientes síntomas indican la necesidad de revisar los muelles de la suspensión:

  • Inclinación de la carrocería. Se aprecia a simple vista que uno de los lados del coche está más «hundido» que el otro estando el vehículo vacío (sin carga ni pasajeros). Hay que comparar la altura del paso de rueda sobre el neumático en el mismo eje (izquierda y derecha). La inclinación indica que el muelle ha cedido o se ha roto.
  • Ruido metálico al pasar por irregularidades. Es un signo claro de un muelle roto (generalmente se rompe la última espira). El sonido puede escucharse incluso en baches pequeños. En este caso, también se debe inspeccionar la copela del amortiguador y el rodamiento de apoyo.
  • Altura de conducción baja (el coche va «arrastrando»). Incluso con una carga insignificante, las ruedas empiezan a rozar los pasos de rueda y los guardabarros tocan la carretera. Es una situación peligrosa: la suspensión deja de absorber los impactos, y los neumáticos y amortiguadores se desgastan de forma acelerada.
  • Topes de suspensión y vibraciones. El muelle deja de funcionar correctamente y, al pasar por baches, el coche recibe golpes secos, ya que el amortiguador se comprime hasta el tope.
  • Balanceo excesivo en las curvas y cabeceo al frenar.

Ante la aparición de estos signos, es necesario realizar una inspección visual y mediciones de la altura libre al suelo.

Causas de rotura del muelle

Existen varias razones por las que los muelles traseros y delanteros fallan:

  1. Fatiga del metal. Ocurre por causas naturales con el tiempo. El metal «cede», el muelle se vuelve más corto y blando.
  2. Daños en la superficie de la varilla. Si la suspensión hace tope con frecuencia, las espiras pueden chocar y rozarse entre sí. También son perjudiciales las piedras que dañan el recubrimiento protector.
  3. Sobrecarga del vehículo. Conducir regularmente con la carga máxima o con remolque «agota» rápidamente los muelles.
  4. Corrosión. Es la causa más frecuente de rotura. En cuanto se daña la pintura o el recubrimiento polimérico, comienza la oxidación. La corrosión crea puntos de tensión y el muelle se rompe por ese lugar. Si el óxido ha «comido» solo 0,15 mm en una varilla de 10 mm, la resistencia de la pieza cae considerablemente.
  5. Instalación de una pieza inadecuada. Selección incorrecta de la rigidez o defecto de fábrica.

Cómo comprobar el muelle de suspensión

Para una comprobación básica no es necesario desmontar el muelle. El desmontaje solo se requiere para una inspección detallada o sustitución. Los métodos principales de diagnóstico son la inspección visual y la medición de la altura de la carrocería.

Inspección visual

Coloque el coche en un foso o elevador (o levántelo con el gato quitando la rueda). Limpie el muelle de suciedad con un cepillo de púas rígidas y examínelo atentamente:

  • Integridad de las espiras. A menudo se rompen las espiras superiores o inferiores. Compruebe si asientan planos en sus alojamientos.
  • Marcas de contacto entre espiras. Si se ven roces entre las vueltas del muelle, significa que es demasiado blando o ha cedido.
  • Corrosión. El óxido profundo y el desprendimiento de pintura son motivos para preparar el recambio.

Medición de la altura (clipping)

Es el método más objetivo para comprobar la «fatiga» de los muelles. El coche debe estar en una superficie plana y horizontal, sin carga.

La forma más sencilla para la mayoría de los coches es medir con una cinta métrica la distancia desde el centro del buje de la rueda hasta el borde de la aleta (paso de rueda) en vertical. Esto excluye la influencia de la presión de los neumáticos en el resultado.

  • Compare los valores del lado izquierdo y derecho. La diferencia no debe superar los 10–15 mm. Si la diferencia es mayor, el muelle con el valor más bajo ha cedido o está roto.
  • Compare las cifras obtenidas con las tolerancias de fábrica (si figuran en el manual) o con las mediciones en un coche análogo que esté en buen estado.

A continuación se muestra un ejemplo de diagnóstico según el método de fábrica para el Toyota Camry, donde se mide la altura respecto a puntos de control de la suspensión:

  • A — distancia del suelo al centro de la rueda delantera;
  • B — distancia del suelo al tornillo del brazo de suspensión inferior;
  • D — distancia del suelo al centro de la rueda trasera;
  • C — distancia del suelo al tornillo del brazo longitudinal.

Se calcula la diferencia (A-B y D-C) y se compara con la normativa:

Ruedas (eje)Altura mínima, mm
Motor 1MZ-FE (3.0 l)
Delanteras A — B: 116
TraserasD — C: 40
Motor 1AZ-FE (2.0 l), 2AZ-FE (2.4 l), R15
Delanteras A — B: 115
TraserasD — C: 40
Cualquier motor, R16 y superior
DelanterasA — B: 101
TraserasD — C: 25


Si los valores obtenidos son menores que los de la tabla, los muelles han cedido y requieren sustitución.

Importante: No intente comprobar la rigidez de los muelles con métodos caseros (comprimiéndolos con una prensa sobre una báscula de baño). ¡Es extremadamente peligroso y no ofrece resultados precisos!

Cuándo cambiar los muelles

Los muelles se cambian en los siguientes casos:

  • Rotura de una espira. Está prohibido circular con el coche, se requiere sustitución inmediata (preferiblemente por parejas en el eje).
  • Hundimiento considerable. Si la altura libre al suelo ha disminuido tanto que la suspensión hace topes, o la diferencia de altura entre lados supera la tolerancia.
  • Corrosión severa. Si el metal está carcomido por el óxido, el muelle puede romperse en cualquier momento a gran velocidad.
  • Junto con los amortiguadores. Se recomienda cambiar los muelles cada dos cambios de amortiguadores (aproximadamente cada 80–100 mil km). Unos muelles viejos y blandos «matarán» rápidamente los amortiguadores nuevos, ya que no absorberán las oscilaciones correctamente.

Si los muelles solo han cedido un poco y el metal está en buen estado, algunos propietarios utilizan espaciadores (calzos) para aumentar la altura. Es una solución económica, pero es temporal y puede alterar la geometría de la suspensión, empeorando la maniobrabilidad.

Cambie siempre los muelles por parejas en el mismo eje. Sustituir solo un muelle provocará que el vehículo quede desequilibrado y tenga un comportamiento impredecible en carretera.

Conclusión

La comprobación de los muelles de suspensión es un procedimiento al alcance de cualquiera. Lo principal es vigilar la «postura» del coche: si está torcido o demasiado bajo, coja una cinta métrica y compruebe la altura desde el centro de la rueda hasta el paso de rueda. Conducir con muelles rotos es peligroso: un fragmento de la espira podría dañar el neumático o el latiguillo de freno.

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