Cómo comprobar las bujías
Si el motor empieza a funcionar de forma inestable (da tirones o falla algún cilindro) y pierde potencia, a menudo la sospecha recae sobre una avería en las bujías. Esto se nota especialmente al ralentí. Un aumento en el consumo de combustible también indica que vale la pena revisar las bujías.
Causas de avería de las bujías
- Desgaste natural y envejecimiento (la vida útil media es de 30.000–50.000 km). Si la bujía falla demasiado rápido, la causa puede estar en un combustible de mala calidad o aceite con aditivos inadecuados. Se observa un desgaste acelerado en casos de detonación y sobrecalentamiento del motor.
- Carbonilla en los electrodos. Resultado de una mezcla aire-combustible desequilibrada o combustible de baja calidad.
- Aceite en los electrodos. Causas: exceso de aceite en el cárter, desgaste de los segmentos del pistón, pistones, bloque de cilindros o guías de válvulas. En motores turboalimentados, es posible una avería del turbocompresor.
- Depósitos de barniz. Aparecen debido a los aditivos en el combustible o el aceite.
- Depósitos de escoria. Resultado de la combustión de aditivos en el aceite de motor.
- Fallo del electrodo central. Causas: encendido mal ajustado, depósitos en la cámara de combustión, válvulas defectuosas, baja calidad del combustible o par de apriete incorrecto de la bujía.
- Fusión de la bujía. Ocurre debido al autoencendido (inflamación por depósitos calientes), válvulas defectuosas o combustible de mala calidad.
- Desgaste del conector de la bujía. Oxidación de los contactos o sobrecalentamiento.
Cómo comprobar las bujías

Bujías de encendido con cables de alta tensión
Método 1. Desconexión secuencial de los cables.
La esencia del método: con el motor en marcha, se desconectan los cables de las bujías uno a uno. Al hacerlo, hay que escuchar el sonido del motor: si tras quitar el cable el funcionamiento no cambia, significa que esa bujía (o cilindro) no funciona.
Método 2. Comprobación «de chispa». Hay que desenroscar la bujía, conectarle el cable, apoyar la parte roscada de la bujía contra una parte metálica del motor («masa») y girar el motor con el arranque. En una bujía en buen estado se verá una chispa nítida y brillante.

Pistola probadora para bujías
Método 3. Comprobación con una «pistola» probadora. Las bujías se pueden verificar con un probador especial. Se introduce la bujía en el orificio del dispositivo y se aprieta el gatillo. Si no hay chispa, la bujía está defectuosa. La presencia de chispa no garantiza la total funcionalidad, ya que dentro del cilindro, bajo presión, la chispa podría fallar.
Método 4. Encendedor piezoeléctrico. El principio es el mismo que en el método anterior, pero el dispositivo se puede fabricar de forma casera con el módulo de un encendedor piezoeléctrico. Se alarga el cable del módulo y se fija al terminal de la bujía desmontada. El bloque se presiona contra el cuerpo de la bujía y se pulsa el botón. Si no hay chispa entre los electrodos, la bujía requiere sustitución.

Comprobación de la bujía bajo presión con una herramienta casera
Método 5. Comprobación bajo presión. Con la ayuda de un dispositivo hecho con una jeringa (20 ml) y un casquillo roscado, se puede crear una presión cercana a la de trabajo y realizar una comprobación más precisa.

Cómo comprobar las bujías bajo presión uno mismo
Cómo comprobar una bujía con un multímetro
Con un multímetro se puede verificar la continuidad del circuito y el estado del resistor integrado. Es un método de diagnóstico seguro y preciso.
- Ponga el multímetro en modo de medición de resistencia (rango de 20 kOhm).
- Coloque una punta de prueba en el contacto superior de la bujía (donde se conecta el cable) y la segunda en el electrodo central por el lado del arco voltaico.
- Una bujía en buen estado debe mostrar una resistencia en el rango de 2,5 a 10 kOhm (los valores exactos dependen de la marca de la bujía).
Si el aparato marca «infinito» (1), el circuito está abierto y la bujía no funciona. Si la resistencia es cero, falta el resistor antiparásito o está cortocircuitado.
Recuerde que las bujías tienen un intervalo de sustitución reglamentado. La periodicidad depende del tipo de bujías y del motor, pero se recomienda cambiar las bujías de níquel convencionales cada 30.000 km.
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