Chirrido de las pastillas al frenar
Existen seis razones principales por las que las pastillas de freno chirrían. La más simple y común es el desgaste. Sin embargo, además de esto, la causa del ruido pueden ser los discos de freno, los rodamientos de rueda, unas pastillas mal seleccionadas, o la entrada de polvo, suciedad, humedad u objetos extraños en el sistema de frenado.

Por regla general, para eliminar estas causas es necesario realizar una revisión de los componentes y mecanismos indicados. Esto se puede hacer de forma independiente, siempre que tenga experiencia en reparaciones mecánicas y disponga de las herramientas adecuadas. Naturalmente, solucionar el problema por su cuenta le permitirá ahorrar dinero en mano de obra. Sin embargo, recuerde que debe estar completamente seguro del correcto funcionamiento del sistema de frenos al finalizar, ya que es un elemento crítico que afecta directamente a la seguridad de todos los usuarios de la vía.
Causas de los chirridos
Ante todo, cabe señalar que en el 90% de los casos (o quizás más), las que chillan son las pastillas delanteras. Por lo tanto, la inspección debe comenzar por ahí. La explicación es sencilla: durante el frenado, la masa del vehículo se transfiere hacia adelante; el morro baja y la parte trasera se levanta. En consecuencia, las pastillas delanteras soportan una carga mucho mayor que las traseras. Cuanto más brusco sea el frenado, más intenso será el trabajo de los frenos delanteros.
Pinza de freno y guías

En este caso, nos referimos al guardapolvos del pistón principal, así como a los pernos guía. A menudo ocurre que la goma se rompe por daños mecánicos o simplemente por envejecimiento, permitiendo que entre suciedad, arena, humedad y otros residuos. Naturalmente, durante la conducción y el frenado, toda esta mezcla roza contra las superficies metálicas, provocando desgaste.
La consecuencia puede ser que las guías o el propio pistón se gripen (se bloqueen). A su vez, esto impedirá que las pastillas vuelvan a su posición original después de frenar. Es decir, permanecen presionadas, calentando el disco de freno y frenando el movimiento del coche. A menudo, esto va acompañado de un chirrido causado por el sobrecalentamiento del disco, de las pastillas y su desgaste prematuro. Por cierto, esto provoca un desgaste significativo del disco de freno; su avería se puede determinar indirectamente por su apariencia (oscurecimiento o azulado debido a la alta temperatura).
Pastillas de freno

Incluso si las pastillas no están muy gastadas, o incluso si son nuevas, existen razones objetivas por las que pueden emitir chirridos o silbidos tras su sustitución. La primera causa es la compra de pastillas no originales de baja calidad. Normalmente, el recambio original destaca por su calidad y no suele chirriar (salvo raras excepciones). En cambio, los fabricantes de consumibles "low cost" suelen economizar en los materiales.
En particular, las pastillas baratas suelen tener un material de fricción (ferodo) de mala calidad que se degrada de forma irregular. Este puede ser de dos tipos: blando o duro. El blando se desgasta más rápido (aproximadamente a los 15.000 km), pero es más suave con el disco y generalmente no causa ruidos. Por otro lado, si la pastilla tiene un compuesto de fricción duro, desgastará mucho más el disco y a menudo será la causa del chirrido. La ventaja de estas pastillas es su durabilidad, pudiendo superar los 30.000 km.
Otra causa de los ruidos puede ser la ausencia de ranuras y/o biseles (chaflanes) en la superficie de la pastilla. El hecho es que, durante el frenado, la superficie de la pastilla no se adhiere completamente (ni perfectamente) al disco, incluso si el sistema funciona bien y la instalación fue profesional. Por ello, la interacción entre las superficies de la pastilla y el disco genera una resonancia acústica que el oído humano percibe como un chirrido.
En algunos tipos de pastillas, vienen instaladas de fábrica unas láminas antirruido (o *shims*). Como su nombre indica, sirven para evitar la aparición de chirridos y vibraciones durante el frenado, y también ayudan a disipar el calor. En consecuencia, su ausencia puede provocar sonidos desagradables.
Discos de freno
Durante el frenado, debido a la fricción, se genera calor en la superficie del disco y este se calienta. Al alcanzar una temperatura crítica (dependiendo del disco y la aleación metálica), puede emitir sonidos agudos. Los discos viejos y no ventilados son especialmente propensos a este fenómeno. Al carecer de canales para disipar el calor, se calientan más rápido y mantienen la temperatura por más tiempo.
Sin embargo, hay casos en los que los discos ventilados también chillan. Esto sucede cuando tienen un desgaste sustancial o tras un frenado intensivo (por ejemplo, una frenada de emergencia), sufriendo un sobrecalentamiento similar.
Avisadores acústicos

También conocidos como chivatos o testigos acústicos. Son unos clips metálicos especiales que se instalan en algunas marcas de pastillas. Su objetivo es que, cuando la pastilla alcanza un desgaste crítico, el metal roce contra el disco durante el frenado y emita un pitido agudo, avisando así al conductor de la necesidad de cambiar las pastillas.
Rodamiento de rueda
Hablamos de un desgaste significativo del cojinete o rodamiento de la rueda (buje). Debido a la holgura generada, se produce una oscilación o alabeo del disco de freno, que comienza a rozar las pastillas incluso sin pisar el pedal. Esto provoca un chirrido o pitido rítmico. Tenga en cuenta que, en caso de desgaste crítico, el rodamiento comienza a zumbar constantemente, y el ruido aumenta con la velocidad.
Factores externos
En este caso nos referimos a barro, arena, gravilla, humedad, etc. Estos elementos, al conducir con lluvia o heladas, o por caminos de tierra, pueden introducirse entre la pastilla y el disco provocando chirridos. En algunos casos, si la capa de fricción se congela, también puede emitir sonidos desagradables.
Métodos para eliminar el ruido
La forma de eliminar el chirrido de los frenos depende de las causas mencionadas anteriormente.
Pinza y guías
En primer lugar, hay que comprobar el estado del guardapolvos y su integridad. Si ha entrado suciedad, es necesario revisarlo y sustituirlo. No olvide comprobar el recorrido libre de la pinza y su pistón. Deben moverse libremente y no impedir el retorno de las pastillas a su posición inicial.
Para comprobarlo, puede simular el frenado con la mano presionando el pistón para que empuje las pastillas contra el disco. Después, deberían volver a su sitio libremente. Si no es así, hay que revisar la pinza y sus componentes. Recuerde utilizar grasas especiales para pinzas y guías de freno. Muy a menudo, el problema del ruido se resuelve simplemente desmontando, limpiando y lubricando las guías y las partes de contacto externas de las pastillas.
Pastillas de freno

Ranuras antirruido en pastillas nuevas
Para solucionar la primera causa indicada (calidad), lo recomendable es comprar pastillas de una calidad aceptable (no necesariamente originales), preferiblemente con un compuesto de fricción de dureza media.
La resonancia acústica se puede eliminar de varias formas. La primera es elegir pastillas que ya vengan con ranuras y biseles (chaflanes) de fábrica diseñados para este fin. La mayoría de los productos de calidad los incluyen por defecto.

Cómo biselar las pastillas
La resonancia también se puede eliminar mediante láminas antirruido (*shims*). Se venden por separado y se instalan en la parte trasera de las pastillas. Siga las instrucciones del fabricante para su montaje. Si decide instalarlas, no olvide aplicar la grasa especial que suele venir en el kit sobre el reverso de la pastilla. Muchos fabricantes ya incluyen estas placas metálicas, pero algunas pastillas vienen sin ellas.
Otra función de las láminas antirruido es la disipación del calor del disco de freno, lo que ayuda a prolongar su vida útil. Cabe mencionar que las opiniones sobre la efectividad de estas láminas son mixtas: si el material de fricción es bueno, las láminas ayudan; si la pastilla es de mala calidad desde el principio, es probable que ni las láminas eliminen el ruido.
Discos de freno
Dependiendo del estado de los discos, hay varios caminos a seguir. El más correcto es sustituirlos por unos nuevos de calidad equivalente a los de serie.
Otra opción es analizar el estado del disco. Si tiene desgaste pero aún margen, se puede rectificar (tornear). Un signo indirecto de que el disco está "alabeado" es notar vibraciones o tirones al frenar. El rectificado solo es posible si el desgaste es leve y queda suficiente grosor para eliminar una capa de metal. Sin embargo, la mejor solución suele ser el reemplazo por uno nuevo para garantizar la seguridad en carretera.
Rodamiento de rueda
Reparar un rodamiento de buje no tiene sentido y suele ser imposible. Conducir así es muy peligroso, ya que existe el riesgo de que la rueda se bloquee a alta velocidad, lo que podría causar un accidente fatal. La única solución es la sustitución completa del rodamiento.
Factores externos
En la mayoría de los casos, es un fenómeno temporal. El chirrido suele aparecer al conducir por barro o arena, o en climas gélidos poco después de iniciar la marcha tras un estacionamiento largo. Por lo general, tras 5 o 10 minutos de conducción normal, el ruido desaparece.
Avisadores acústicos

Dispositivo del avisador
En este caso, la única solución es cambiar las pastillas por unas nuevas. Recuerde que deben cambiarse por pares en cada eje (delantero o trasero, o ambos). Nunca cambie solo un lado, independientemente del estado de la otra pastilla, ya que de lo contrario el frenado será desigual y peligroso.
Datos interesantes
Algunas pastillas de freno nuevas tienen una llamada capa inicial sobre el material de fricción principal. Tras la instalación, durante los primeros 50 a 100 kilómetros, puede aparecer un chirrido asociado al rodamiento y desgaste de esta capa. Por eso, a veces las pastillas nuevas chirrían. Hay que tomarlo con calma. No obstante, para evitar molestias, antes de comprar puede preguntar si el modelo elegido dispone de esta capa de rodaje.
A veces, el chirrido se produce en los frenos de tambor traseros. Un ejemplo claro es el popular Dacia Logan (y modelos similares de Renault). Tiene un defecto conocido: al frenar fuerte, las zapatas (especialmente si son nuevas) pueden rozar contra el plato de soporte. La solución para que no se enganchen ni chirríen consiste en lijar ligeramente los puntos de fricción en el plato de soporte y aplicar un poco de lubricante específico en esos puntos de contacto (cuidado de no tocar la superficie de frenado).
Además, ocasionalmente, virutas metálicas se adhieren a las pastillas de disco o tambor. Esto causa un pitido suave y reduce la eficacia de frenado. Para solucionarlo, hay que desmontar las pastillas y eliminar esa capa con papel de lija fino, trabajando con cuidado para no dañar la superficie de trabajo.
Conclusión
La búsqueda de las causas del chirrido de frenos siempre debe comenzar verificando el estado de las pastillas. A menudo, especialmente en coches con muchos kilómetros, los propietarios olvidan cambiarlas y el ruido es simplemente señal de desgaste total. Recuerde cambiar los frenos según las especificaciones del fabricante. A veces se permite su uso hasta un desgaste crítico, pero en otros casos se recomienda el cambio tras cierto kilometraje (por ejemplo, 30.000 km).
Si las pastillas están bien, revise minuciosamente los componentes mencionados del sistema de frenos y el tren de rodaje. Recuerde que las reparaciones deben hacerse con responsabilidad para que los frenos funcionen sin fallos.
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