Averías del turbocompresor: síntomas, causas y prevención

0
0
0

El turbocompresor del coche, a pesar de la resistencia declarada por los fabricantes, está sometido a cargas muy elevadas. Por ello, los propietarios de motores turbo, tanto diésel como gasolina, deben prestar atención al mantenimiento de este componente. Para detectar un problema a tiempo, es fundamental fijarse en cualquier comportamiento inusual del vehículo.

Principales averías del turbo y métodos de solución

Síntomas de avería del turbo:

  • pérdida de potencia (el coche no tiene fuerza, el motor «no tira»);
  • al acelerar, sale humo denso de color azul, negro o blanco por el tubo de escape;
  • con el motor en marcha se escuchan silbidos, ruidos o chirridos;
  • aumento drástico del consumo de aceite o fugas visibles;
  • caídas frecuentes en la presión de sobrealimentación.


Si aparecen estos síntomas, es necesaria una revisión exhaustiva del turbo.

Diagnóstico: qué indican los síntomas

  1. El humo azul es señal de que se está quemando aceite en los cilindros, el cual ha entrado a través del turbocompresor o por desgaste de los segmentos del pistón. El humo negro indica una mezcla demasiado rica (fuga de aire en la admisión o falta de presión del turbo). El humo blanco puede indicar una obstrucción en el drenaje de aceite del turbo.
  2. La causa de un silbido suele ser una fuga de aire en la unión entre la salida del compresor y el motor (manguitos o juntas con fugas). El chirrido o roce metálico es un síntoma crítico que indica que la rueda de la turbina está tocando la carcasa (destrucción de los cojinetes).
  3. Si el turbo se desconecta o no alcanza la presión adecuada (boost), hay que revisar el control de la geometría (actuador) y la estanqueidad del sistema de vacío.
El 90 % de los problemas del turbo en los coches están relacionados con la calidad y la presión del aceite.

La mayoría de las roturas del turbocompresor se deben a tres causas principales.

Falta de lubricación y baja presión de aceite

Se produce por fugas, bajo nivel de aceite en el cárter o pliegues en los tubos de engrase. Esto provoca falta de lubricación, sobrecalentamiento instantáneo y desgaste del eje y de los cojinetes de fricción. Las piezas se estropean rápidamente y requieren sustitución.

Incluso 5 segundos de funcionamiento del turbo sin aceite pueden causar daños irreparables al componente.

Aceite contaminado

Ocurre por no cambiar el aceite y el filtro a tiempo, o por la entrada de combustible o anticongelante en el lubricante. Las partículas abrasivas en el aceite rayan el eje y los casquillos, provocando holguras. El aceite carbonizado (coquizado) obstruye los canales de suministro de lubricante.

Entrada de objetos extraños

La entrada de objetos en la admisión (tuercas, arena, trozos de filtro) provoca la destrucción de los álabes de la rueda compresora. Los objetos extraños provenientes del motor (trozos de segmentos, válvulas, carbonilla) destruyen la turbina (lado caliente). En ambos casos se pierde el equilibrado y el turbo se rompe.

Estructura del turbo del motor y principio de funcionamiento

Estructura del turbo de un motor de coche: 1. rueda compresora; 2. cojinete; 3. actuador (válvula de descarga); 4. racor de entrada de aceite; 5. rotor/eje; 6. cartucho (núcleo); 7. caracola de escape (lado caliente); 8. caracola de admisión (lado frío).

¿Se puede reparar el turbo por cuenta propia?

El diseño del turbocompresor parece sencillo, pero su reparación requiere una alta precisión. Por cuenta propia, se puede realizar un diagnóstico visual, desmontar el turbo del coche, comprobar la holgura de la turbina y la estanqueidad de los manguitos.

¡Atención! Desmontar el cartucho (cambiar el eje, kit de casquillos, ruedas de turbina) en un taller casero no es viable. Tras cualquier sustitución de piezas internas, el rotor del turbo requiere un equilibrado dinámico en un banco de pruebas especial. El más mínimo desequilibrio a velocidades de hasta 150-200 mil rpm destruirá el conjunto al instante.

A nivel usuario, solo se puede realizar la sustitución de conjuntos (cambiar el cartucho completo si viene equilibrado de fábrica, o el turbo entero) y solucionar problemas de suministro de aceite y aire.

Reparación de turbo de motor diésel

Prevención de averías en el turbo

Para prolongar la vida útil del turbocompresor, siga estas sencillas reglas:

  1. Cambie puntualmente los filtros de aire (un filtro obstruido crea vacío y succiona aceite del turbo).
  2. Utilice solo aceite de motor de calidad recomendado por el fabricante.
  3. Reduzca el intervalo de cambio de aceite en motores turboalimentados a cada 7000-8000 km.
  4. No apague el motor inmediatamente después de una conducción exigente. Déjelo al ralentí entre 1 y 3 minutos para que el turbo se enfríe. Esto evita la carbonización del aceite en los cojinetes (si no tiene instalado un turbo timer).
  5. Compruebe regularmente la estanqueidad de la admisión y el escape.

¿Fue útil este artículo?

Sus comentarios nos ayudan a mejorar nuestro contenido.

¿No encontraste la respuesta a tu pregunta?
Pregunta en los comentarios. ¡Responderemos sin duda!

Discusión (0)

¡Inicia sesión para comentar!
Iniciar sesión

¡Aún no hay comentarios!