Humo blanco por el tubo de escape

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El humo blanco por el tubo de escape en invierno es un fenómeno frecuente; normalmente nadie le presta mucha atención. Sin embargo, en verano o cuando hace calor, un humo blanco denso es motivo de preocupación, tanto para propietarios de vehículos diésel como de gasolina. Analicemos **por qué aparece humo blanco** por el escape, **si sus causas son peligrosas** y **cómo averiguar su origen**.

Humo blanco por el tubo de escape

El humo inofensivo, o más bien vapor de color blanco, no debería tener un olor fuerte, ya que se forma por la evaporación del condensado acumulado en las tuberías del sistema de escape y en el propio motor cuando la temperatura ambiente es inferior a +10 °C. Por eso no hay que confundirlo con el humo que indica problemas en el sistema de refrigeración o en el propio motor.

El humo blanco es señal de humedad elevada en el sistema de escape. Tras calentar el motor, el vapor y la condensación desaparecen, pero si el humo sigue saliendo por el escape, es síntoma de una avería en el motor.
El humo que sale del silenciador debe ser incoloro.

Causas del humo blanco por el escape

La mayoría de los fallos que provocan humo blanco en el tubo de escape surgen como consecuencia del sobrecalentamiento del motor o fallos en el suministro de combustible. Observando el tono del humo, su olor y el comportamiento general del vehículo, se puede determinar con precisión el origen del humo. Las causas más comunes son:

  1. Presencia de humedad.
  2. Presencia de agua en el combustible.
  3. Funcionamiento incorrecto del sistema de inyección.
  4. Combustión incompleta del combustible.
  5. Entrada de líquido refrigerante en los cilindros.

Cabe destacar que algunas razones por las que aparece el peligroso humo blanco en el escape de un motor diésel y en el de uno de gasolina pueden tener orígenes distintos, así que vamos a analizarlo por orden y por separado.

Causas del humo blanco por el escape

Humo blanco en el tubo de escape de un motor diésel

El humo blanco durante el calentamiento de un diésel en buen estado es un fenómeno totalmente normal. Pero si el motor ya ha alcanzado su temperatura de trabajo y sigue humeando, puede indicar:

  1. Condensación en el gasóleo.
  2. Combustión incompleta del diésel.
  3. Exceso de combustible por fallo en los inyectores.
  4. Fuga de líquido refrigerante al colector.
  5. Baja compresión.
También hay que tener en cuenta que, en vehículos con filtro de partículas FAP/DPF, puede aparecer humo blanco por el silenciador durante la quema de partículas de hollín (regeneración).

Para diagnosticar la causa concreta, hay que realizar unas sencillas comprobaciones:

  • En primer lugar, verificar el color del humo: si es blanco puro o tiene algún matiz (el humo azulado indica quema de aceite).
  • En segundo lugar, revisar el nivel de refrigerante, comprobar si hay gases de escape y presencia de aceite en el sistema de refrigeración.

Un escape blanco-grisáceo al calentar puede indicar un encendido a destiempo de la mezcla. Este color sugiere que los gases, que deberían empujar el pistón en el cilindro, han acabado en el tubo de escape. Este humo, al igual que ocurre con la evaporación de humedad, desaparece tras el calentamiento si el sistema de encendido del coche está bien.

Síntomas de junta de culata quemada

La presencia de humo blanco denso incluso después de calentar el motor indica la entrada de líquido refrigerante en los cilindros. El punto de acceso del líquido puede ser tanto una junta quemada como una fisura. Se puede comprobar la teoría de la fuga de refrigerante del sistema de la siguiente manera:

  • al abrir la tapa del vaso de expansión o del radiador, verá una película de aceite;
  • puede notarse olor a gases de escape saliendo del vaso;
  • presencia de burbujas en el vaso de expansión;
  • el nivel de líquido sube al arrancar el motor y baja al pararlo;
  • aumenta la presión en el sistema de refrigeración (se puede comprobar intentando apretar la manguera superior del radiador al arrancar el motor).

Si nota signos de entrada de refrigerante en los cilindros, no se recomienda seguir utilizando el motor averiado, ya que la situación puede empeorar rápidamente debido a la pérdida de propiedades lubricantes del aceite, que se mezcla gradualmente con el líquido refrigerante.

Anticongelante en los cilindros del motor

Humo blanco en el tubo de escape de un motor de gasolina

Como ya se ha mencionado, la salida de vapor blanco por el escape en clima frío y húmedo es algo lógico; antes de calentar incluso se puede observar cómo gotea agua del silenciador. Pero si el motor tiene una temperatura óptima y el vapor sigue saliendo, puede estar seguro de que hay averías en el motor.

Las principales causas por las que sale humo blanco del tubo de escape de un motor de gasolina son:

  1. Fuga de líquido refrigerante al cilindro.
  2. Avería en el inyector.
  3. Gasolina de mala calidad con impurezas.
  4. Quema de aceite por aros pegados (humo con matiz).

Las razones por las que puede aparecer humo blanco en el escape de un coche de gasolina solo difieren parcialmente de las que afectan al diésel, por lo que prestaremos más atención a cómo comprobar por qué ha empezado a salir humo.

¿Cómo comprobar por qué ha aparecido humo blanco?

Comprobación de por qué sale humo blanco del silenciador

Lo primero que hay que revisar si el humo blanco sale constantemente es sacar la varilla del aceite y asegurarse de que ni el nivel de aceite ni su estado han cambiado (color lechoso, emulsión), pues las consecuencias de que entre agua en el aceite son nefastas para el motor. Además, por el escape no saldrá un humo blanco puro, sino con un tono azulado. Este humo aceitoso característico permanece mucho tiempo detrás del coche en forma de niebla. Al abrir el tapón del vaso de expansión, se podrá notar una película de aceite en la superficie del refrigerante y percibir olor a gases de escape. Por el color de la carbonilla en la bujía o su ausencia también se pueden deducir algunos problemas. Si parece nueva o está completamente mojada, indica la entrada de agua en el cilindro.

Principio de comprobación de gases de escape con una hoja de papel blanca

Una servilleta blanca también ayudará a confirmar el origen del humo. Con el motor en marcha, acérquela al escape y manténgala un par de minutos. Si el humo se debe a la humedad normal, la servilleta estará limpia; si entra aceite en los cilindros, quedarán manchas de grasa características; y si se filtra anticongelante, las manchas tendrán un tono azulado o amarillento, además de un olor ácido. Cuando los indicios indirectos señalen la causa de la aparición de humo blanco, habrá que abrir el motor y buscar el defecto evidente.

El líquido puede entrar en los cilindros a través de una junta dañada o una grieta en el bloque y la culata. Cabe señalar que con una junta perforada, además del humo, el motor funcionará de manera inestable (a trompicones).

Al buscar grietas, preste especial atención a toda la superficie de la culata y del propio bloque, así como al interior del cilindro y la zona de las válvulas de admisión y escape. Con una microfisura será difícil encontrar el punto de fuga; se necesitará una prueba de presión especial. Pero si la grieta es considerable, seguir utilizando ese vehículo puede provocar un bloqueo hidrostático (golpe de ariete), ya que el líquido puede acumularse en el espacio sobre el pistón.

Emulsión en el tapón

Puede ocurrir que no note olor a gases de escape en el radiador, que la presión no suba bruscamente, pero que haya humo blanco evidente, emulsión en lugar de aceite y el nivel de líquido baje rápidamente. Esto indica la entrada de líquido en los cilindros a través del sistema de admisión. Para determinar las causas de la entrada de agua en los cilindros, basta con inspeccionar el colector de admisión sin desmontar la culata.

Tenga en cuenta que todos los defectos que provocan la formación de humo blanco requieren no solo eliminar las causas directas. Estas averías suelen estar provocadas por un sobrecalentamiento del motor, por lo que es obligatorio revisar y reparar los fallos en el sistema de refrigeración.

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